Esculturas de Cristo en América

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    Las esculturas de Cristo en América son diversas, pero tienen en común su gran tamaño, la ubicación en lugares que las hacen muy visibles, la buena factura como obra de arte, pero además todas constituyen focos de atracción para los turistas que visitan los lugares donde están emplazadas.
    No habría mejor manera de compartir con nuestros lectores este publirreportaje e iniciar la relación de las esculturas de Cristo en América que darle la primacía al Cristo de Río de Janeiro, Brasil, por lo famosa que resulta y su significativa ubicación en la montaña Corcovado, desde donde domina toda el área geográfica de la ciudad, y quienes desean subir hasta el lugar donde está tienen la opción de tomar un teleférico.
    Su fama a nivel mundial es tan enorme que en el 2007 fue considerada una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno. Cuando se habla de esculturas de Cristo en América nos surge la duda de con cuál poder compararla por su gran volumen, pues bien, esta es la cuarta estatua más grande de Cristo sobre la Tierra y tiene una altura de 30,1 metros sobre un pedestal de 8 metros.
    Por su parte, el Cristo de La Paz, en Bolivia, con los brazos extendidos, apuntando al Sur destaca por su altura de 34,2 metros, se encuentra justo al este de la ciudad de Cochabamba, se asienta en la colina de San Pedro y los interesados en verlo de cerca pueden tratar de subir caminando pero resulta más cómodo hacerlo mediante un teleférico.
    Esculturas de Cristo en América se encuentran multiplicadas en México, donde existen con sus características muy propias en Guanajuato, Cristo de las Noas en Coahuila, Cristo Rey de Los Álamos en Tijuana y el Cristo Roto en Aguascalientes, todas con una altura de poco más de 20 metros.
    El Cristo Rey de Cali, por su parte, es una estatua de 26 metros de altura ubicada en el Cerro los Cristales en el corregimiento Los Andes, al occidente de esta ciudad de Colombia. El cerro recibe ese nombre debido a la gran cantidad de cuarzos que podían recogerse en sus alrededores.
    Entre las esculturas de Cristo en América se destaca el Cristo de La Habana, el cual parece que bendice a la ciudad, aunque muchos quisieron que se pareciera al Cristo de Rio de Janeiro en Brasil, tiene peculiaridades muy propias de los nacidos en Cuba, pues su creadora se inspiró en su propio ideal de belleza masculina que era en esencia un hombre de ojos oblicuos y labios carnosos, rasgos típicos de cualquier cubano.
    El Cristo del Pacífico, como se le conoce en el Perú está situada en la ciudad de Lima, Perú, en un cerro colindante al Morro Solar y tiene una altura de 37 metros.
    El Cristo de la Misericordia, escultura en fibra de vidrio de 15 metros de altura, apunta hacia el sur desde su pedestal en San Juan del Sur y da la bienvenida a los cientos de turistas que van de vacaciones a la espléndida playa rodeada de montañas en la bahía de San Juan del Sur.
    Las esculturas de Cristo en América son auténticos iconos visitados anualmente por millones de turistas.