La presencia del austríaco Hermann Nitsch en la Oncena Bienal de La Habana concentró muchas miradas. Y no era para menos. Convertido él mismo en un icono vivo del arte contemporáneo, llegó acompañado de la aureola mítica de quienes han sacudido al mundo.
En la conferencia que dictó en el Instituto Superior de Arte (ISA), había anunciado su interés en distribuir la energía de la sociedad a través de una catarsis.
Se explica, pues, el sentido emocional de su obra 135 Aktion (o Acción 135). Un hecho artístico que apela a la sensibilidad con todos los sentidos. La vista percibe imágenes de contraste violento que aluden a rituales conocidos dentro de la cultura occidental: la crucifixión, la última cena, la muerte y la resurrección.