Descubre Samaná, una de las joyas de República Dominicana

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Samaná tiene el encanto que le confiere una bien conservada naturaleza y la naturalidad y hospitalidad de sus pobladores. En este paraíso de postal, lleno de sabor caribeño, el visitante podrá disfrutar de hermosas playas, parques nacionales y un sinfín de aventuras lejos de la masificación turística.
Tiene entre sus principales atractivos al Parque Nacional de los Haitises, considerado una de las joyas del sistema de parques nacionales del país. El parque cuenta con exuberantes manglares, cayos y cavernas con pinturas rupestres y es un paraíso para los amantes de la observación de aves.

La Bahía de Samaná es considerada una de las bahías más bellas de República Dominicana. Cada año durante la temporada de diciembre a marzo, más de 1500 ballenas jorobadas acuden a esta bahía para aparearse y dar a luz. Es durante estos meses el momento perfecto perfecto para visitar Samaná y disfrutar de este espectáculo natural impresionante.

A cinco kilómetros de la Bahía de Samaná se encuentra la pintroesca isla de Cayo Levantado . Un lugar precioso de playas tropicales y palmeras donde el visitante podrá nadar en aguas tranquilas, cristalinas, hacer snorkel entre estrellas de mar y peces de colores, navegar en kayak o hacer paddle boarding.

Para los viajeros más aventuros , la visita a El Salto del Limón, la cascada que se encuentra en el interior de la sierra de Samaná puede ser una experiencia inolvidable. El Salto del Limón se precipita desde unos 50 metros de altura hacia lo que forma una piscina natural donde es posible disfrutar de un baño.

También resultan de interés Las Terrenas, un antiguo pueblecito de pescadores donde se puede conocer el modo de vida de sus pobladores y hacer compras de artesanía y saborear el pescado con salsa de coco, que es la elaboración típica en esta región de Samaná.

Sin dudas, un paraíso que el visitante no debe dejar de visitar en República Dominicana.

Tips

La Playa de las Conchas en la costa nororiental de Guyana tiene una longitud de 145 km, que están recubiertos con millones de diminutas conchas y constituyen el lugar donde anidan las tortugas hawksbill.