Cataratas del Iguazú y su paisaje de un exotismo casi surrealista

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Las Cataratas del Iguazú son comparables con el paraíso, tales son sus encantos, su magnificencia. Lugares como este hay pocos en el mundo. Desde la entrada se visualiza la caída del agua en un continuo fluir que transmite una frescura singular, como si salpicara no solo la piel de quien se acerca a contemplarlas, sino también su interior y permitiera inhalar junto al aire puro del entorno toda su belleza y su magia.

Esta joya de la naturaleza está ubicada dentro del Parque Nacional Iguazú, al noreste de la Provincia de Misiones, a pocos minutos de Puerto Iguazú, ciudad que tiene la particularidad de limitar con Brasil y Paraguay. Es en esta localidad donde se forma el famoso hito de la Triple Frontera, algo pocas veces visto en el mundo.

Ni las palabras mejor escogidas ni las imágenes en fotografía o video en alta resolución dan una idea exacta de la belleza de las Cataratas del Iguazú, un paraje natural que atrae a los amantes del ecoturismo.

Cataratas del Iguazú (Créditos:Visit Argentina)

Constituyen una oportunidad para establecer un romance con el medioambiente, ser partícipes de las bellezas que nos regala, de la biodiversidad de este lugar distinguido por la presencia de especies endémicas, raras, vulnerables y amenazadas.

No hay quien pueda sustraerse a tanta maravilla natural, elegir este lugar para desandar sus senderos, ver la fauna salvaje, la exuberancia del paisaje selvático es una propuesta para soñar, ¿y por qué no pensar ya en organizar un viaje para descubrir tanta hermosura?

Cada año más de un millón de turistas llegan a las Cataratas del Iguazú, las cuales poseen 275 saltos que caen desde distintas alturas, a lo largo de más de 2 kilómetros. El más conocido de ellos es, sin dudas, la Garganta del Diablo.

Una vez dentro del parque, el visitante tiene la posibilidad de tomar el llamado Tren Ecológico de la Selva, que con una velocidad que no supera los 20 km/h, con el fin de no afectar el entorno, conduce a las cabeceras de los principales senderos.

Se llega hasta la Garganta del Diablo en ese tren turístico que atraviesa la selva hasta alcanzar unas pasarelas, para acceder a un mirador donde la vista resulta fabulosa y las salpicaduras del agua refrescan y dan una sensación inigualable.

 El paisaje, de un exotismo casi surrealista, ofrece diversas tonalidades. La imagen de este sitio es paradigmática entre los paisajes no solo de Argentina sino del mundo entero, razón entre otras para declarar las Cataratas del Iguazú como una de las Nuevas Siete Maravillas Naturales del Mundo. Además, desde 1984, son consideradas Patrimonio de la Humanidad por parte de la Unesco.

La visita al Parque Iguazú suma un total de unos 6 km de caminata, divididos en tres importantes senderos. Es interesante comenzar por el sendero Inferior (1400m), luego el Superior (650m) y terminar en la mencionada Garganta.

La aventura de un paseo en barco en las Cataratas de Iguazú es ideal para los adictos a la adrenalina, pues resulta impresionante estar tan cerca de las cascadas, sentir el rugir del agua al caer, mojarse con su surtidor.

 
 

Paseo en barco en las Cataratas del Iguazú, Argentina ( Créditos: Visit Argentina)

Muchos turistas que van en un tour de tres días visitan las Ruinas de San Ignacio Miní -uno de los mayores legados de los Jesuitas- y las Minas de Wanda. Ambos destinos se encuentran a unos kilómetros de Puerto Iguazú, pero vale la pena visitarlos para mezclar un poco de historia y cultura con las bellezas paisajísticas de las aguas sagradas.

Vale recordar que el nombre “Iguazú” en el idioma guaraní significa “Agua grande”. A quienes lleguen hasta aquí, además de los saltos y de todo lo que rodea al Parque, los esperan hoteles de selva, sabores típicos, naturaleza extrema, la calidez de la gente y muy buena conectividad, lo cual resulta muy acogedor para los vacacionistas.

Si viajas a Argentina no debe dejar de visitar las Cataratas del Iguazú. Sin dudas, un lugar para hacer realidad los más anhelados sueños.

Tips

George Washington sólo salió de Estados Unidos en una ocasión, en 1751, para visitar a su hermano enfermo en Barbados.