Elegguá, el orisha que abre los caminos

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Eleggúa, cuyo nombre significa el mensajero príncipe, forma parte de los siete dioses fundamentales del Panteón Yoruba, se le denomina también Liguá, Liwaa y Leguá, y constituye el dueño de los caminos y el destino, porque abre o cierra el camino de la vida y está representado la naturaleza como un Otá, o sea, una piedra.

En la Regla de Ocha es el santo de la prosperidad, la felicidad, la suerte o desgracia e, incluso, puede determinar sobre las influencias de otros egguns. A Eleggúa se le atribuye la protección primera, ya quien es quien abre los caminos para continuar en la religión, por eso los iniciados o aleyos deben recibirlo o consagrarlo como primero. Siempre se debe contar con Eleggúa para realizar cualquier cosa. Es el portero del Monte y la Sabana y un Orisha que se asienta, va a estera el día de Itá de Osha y habla por el diloggún

. Él representa el portero del Monte y la Sabana, el intérprete principal de las letras del sistema del oráculo del diloggún y desempeña un rol principal en los subsistemas del Oráculo del Biague (adivinación con coco). Su mano de caracoles es la mayor, ya que consta de 21, estos son también el número de sus caminos. Le pertenece por excelencia junto a Obbatalá el oráculo del coco (Obí).

Sus atributos son el collar que utiliza el adorador del Orisha, los cascabeles, 1 garabato (bastón) de guayaba, 1 trampa de ratón, monedas, juguetes de niño (bolitas, pitos, matracas, trompos, cometas), sombrero de guano o paja 1 Maraca pintada con sus colores, llaves de puertas, pepitas de oro, monedas de plata.nSus elekes (collares) son de cuentas rojas y negras alternadas.

Al presentarle a Elegguá las ofrendas se le deben enumerar en voz alta. Se soba con manteca de corojo (Epó), se le pone miel (Oñi), maíz tostado (Aguadó), jutía (Ekun) y pescado ahumado (Ellá guí guí). Inmediatamente se toman 3 granitos de pimienta (Atare) y se le sopla aguardiente (Oti) y se lanzan unas cuantas bocanadas de humo de tabaco (Hasha) y se deja a su lado encendido. Se prende una vela (Atana).

Tanto en Cuba, como en muchos países caribeños, latinoamericanos y en grandes regiones de habitantes hispanohablantes como Florida o Nueva York se practica la santería, heredera de los preceptos de la cultura yoruba.

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