Evitar
perder el tiempo en reuniones
Hay
empresas u organizaciones que padecen una enfermedad de
los tiempos modernos conocida como reunionitis crónica.
Ojalá fuese aguda, porque se pasaría pronto,
pero no. Hay empresas en las que todo se basa en las reuniones,
reuniones y más reuniones. No es que las reuniones
o comités sean improductivos o innecesarios. Es que
una errónea planificación de las reuniones
o comités puede convertirse en una pérdida
innecesaria de tiempo. Si se va a cuestionar la efectividad
o no de las reuniones, piense que, a lo largo de toda la
historia de la humanidad nunca nadie le ha levantado un
monumento a un comité.
Si queremos evitar la reunionitis como patología
y convertir las reuniones en productivas hay que tener en
cuenta estos aspectos.
La primera y fundamental premisa es que las reuniones no
son para estar en ellas. Son para trabajar.
Para antes de la reunión: Tenga una agenda detallada
de los puntos a tratar (orden del día), tenga los
objetivos claros sobre el objeto de la misma y establezca
un tiempo límite.
Antes de convocar una reunión se deben plantear las
siguientes preguntas:
- El tiempo que se va a invertir en esta reunión,
¿vale lo mismo que el rendimiento que se va a obtener
de ella?.
-¿Tiene claro los objetivos para la celebración
de la reunión?.
-¿Necesita consejo de todos los que van a acudir
a la reunión?.
-¿Necesita tener muchos puntos de vista?.
-¿Necesita que el grupo participe para tomar una
decisión o para resolver un problema?.
-¿Necesita instruir, entrenar o formar al grupo en
nuevos métodos?.
-¿Hay medios más baratos, más rápidos
o más cómodos de obtener los mismos resultados?.
-¿Puede enviar un comunicado al equipo?.
-¿Puede poner por escrito los asuntos de rutina y
que el personal los lea en su tiempo libre?.
-¿Se podría convocar a la reunión a
un representante de cada departamento o sección en
vez de que acudiesen todos?.
-¿Puede distribuir la información y pedir
al personal que conteste por escrito enviándole las
respuestas en una fecha determinada?.
-¿Puede resolverse por teléfono?
-¿Podría hablar individualmente con cada uno
de los presuntos convocables en lugar de hacerlo en grupo?
-¿Podría celebrar el departamento menos reuniones?.
Es decir, ¿podrían resumirse en una reunión
mensual todas las reuniones semanales?.
Llegado a este punto, se puede tener claro si se debe o
no convocar dicha reunión. Si decide SI convocar
la reunión, entonces pregúntese:
-¿Tiene claro el objetivo para la reunión?
-¿Ha pedido asistencia sólo al personal clave,
es decir, aquellos que contribuirán directamente
al cumplimiento del objetivo?
-¿Tiene un orden del día?.
-¿Ha anotado los puntos esenciales en el orden del
día? (los objetivos de la reunión, los asuntos
que tratar, las decisiones a tomar, los problemas a resolver,
la cantidad de tiempo para tratar cada asunto?. Usted no
tiene problemas. Tan sólo tiene decisiones que tomar.
-¿Tiene tiempo suficiente para distribuir el "Orden
del Día" con la suficiente antelación
como para que el personal pueda venir preparado para colaborar.
- Si decidió convocar la reunión y no va a
ser productiva, recuerde que rectificar es de sabios.
Durante la reunión: Desde el principio defina las
reglas del juego, utilice ejemplos para que se vea que lo
que se está tratando es o puede ser real y dinamice
al grupo mostrando las etapas recorridas e impulsando a
otras nuevas.
Despues de la reunión: Se debe redactar un Memo o
Acta del trabajo realizado en la reunión donde se
incluyan los temas tratados, las decisiones tomadas, qué
se le asigna a quién y cuando se acaba el plazo.
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