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Roles
e identidad social
Desde la teoría de los roles, la identidad social se
puede concebir como el resultado de la interacción
con personas que ocupan status complementarios diversos. Se
podría decir entonces que la identidad social es el
conjunto de conocimientos sobre uno mismo que van surgiendo
según nos vamos colocando en dimensiones ecológicas
y sociológicas distintas. Es como si al irnos colocando
frente a personas que ocupan roles complementarios distintos,
nos fuésemos preguntando algo como: ¿Quién
es éste?", o q ¿Quién eres tú?".
Por consiguiente, no tendríamos más remedio
que preguntarnos aquello de: "¿Quién soy
yo para él o ante él?", es decir, "¿quién
soy yo?".
Un tema que se ha tocado con anterioridad debernos de puntualizarlo
en este momento. Éste es el de cómo influye
el desempeño de los roles en el surgir de la identidad
social. Vamos a formular unas cuantas premisas que expresen
lo más claramente probado en Psicología Social:
- Desempeñar roles adquiridos, o que tienen más
característica de adquiridos que de adscritos, está
estrechamente relacionado con la estima social y con el poder
legitimado. Ahora bien, como un rol es más adquirido
cuanto más sea necesario un acto de elección
personal para ocuparlo, se puede decir que proporcionan más
identidad social aquellos roles que más claramente
tienen en su origen actos claros de elección o voluntariedad.
- El desempeño de roles adscritos exige perfección
en la respuesta a las expectativas. La no respuesta perfecta,
aunque se trate de detalles, lleva a identidades sociales
negativas.
- El desempeño de roles de gran implicación
personal conduce a una mayor identidad social.
- Numerosos estudios relacionan el desempeño de roles
con la aparición de actitudes. Efectivamente, está
probado que el desempeño de roles modifica seriamente
el entramado actitudinal de las personas, con la consiguiente
repercusión en la conducta y en la identidad social.
- La literatura clínica aporta muchos datos sobre cambios
somáticos originados a partir de la adopción
de determinados roles. Se sabe que frecuentemente la adopción
de un determinado rol altera el tono muscular, la presión
arterial... Casos muy límites son los observados en
las prácticas del vudú y la santería,
en las que el sujeto adopta el papel de "embrujado"
y cambia de personalidad e identidad. En ocasiones, su alteración
psicosomática puede ser tal que le conduzca a la muerte. |
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